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jueves, 22 de enero de 2009

Para mi victoria sin laurel, o tu derrota















Se te había quedado ciega la cordura,
y en tu victoria sin laurel
o en mi derrota,
ya no hallabas espacio para el tiempo
ni corazón para otra puñalada.


Y así
ensangrentado aún de palabras,
para no barrenar en tus dolores
rendí mi sufrimiento a tus miserias,
envainé
en la tímida sombra de un suspiro
los verbos que a tu pecho destinaba,
y abatido
como un jirón de nube
en el cárdeno viento del ocaso,
para mi victoria sin laurel
o tu derrota,
te obsequié todo el campo de batalla.


© Antonio Urdiales Camacho ~ ® Agosto 2006

lunes, 19 de enero de 2009

Dónde la palabra















De nuevo amanece en silencio mi mañana
pero dónde
dónde la palabra.

Dónde la voz sin par de los poetas,
dónde los hombres,
dónde las naciones,
mientras las huestes de Sión
se bañan impunes
en la sangre aún caliente
de casi quinientos niños asesinados

Decidme en qué organismos
o en qué despachos
dirigidos por ineptos vestidos de Armani ,
o en qué casa blanca con derecho a veto,
y por qué oscuros intereses
la debilitada voz de Ban Ki Mun
se pierde como graznido de oca,
sin producir eco alguno.

Decidme dónde,
dónde la paz de una sonrisa infantil en Gaza
o en qué Mar Muerto se pierden las lágrimas
del llanto de todas las madres del mundo
que no logran apagar el fuego
de la ira terrible del sionismo.
Decidme dónde,
dónde la palabra,
dónde…
dónde...

© Antonio Urdiales ~ ® Enero 2009

viernes, 16 de enero de 2009

El Nuevo Holocausto















A veces
se me hace sumamente necesario
incrementarles las horas a mis días,
sacar mi timidez a la palestra
y llenar mis silencios de palabras caducadas
para intentar llamar a las cosas por su nombre.

Pero es difícil,
sobre todo cuando por el gueto de Gaza
se pasea el lúgubre fantasma de Guernika
y los buitres metálicos
de un Sión con kipá y genocida
convierten su estrella de seis puntas en una cruz gamada
y escupen su fuego letal sobre civiles
mientras danzan su particular danza de la muerte
y siembran su hedor apocalíptico por doquier.

Judea aplica drásticamente
lo que aprendió de Hitler
pero esta vez en carne palestina,
y hace renacer un nuevo Holocausto
tras el estallido letal de cada bomba,
y recrea en las escuelas infantiles
el macabro horror de los hornos crematorios
mientras tiñe las ruinas con sangre inocente
que mana aún cálida
de los cuerpos de los niños desmembrados.

Gaza y su miseria embargada,
herida mortalmente de silencio,
desangra su heroísmo en vano
porque queda demasiado lejos
del fariseísmo inoperante
de los cómodos despachos de la ONU,
de un Norte -con perdón- harto de sopas
de un Spielberg que enmudece estas listas.

A veces, sí, la angustia me impele a no callarme
para aliviar el fuego de mis lágrimas,
a enarbolar la bandera del pido la paz y la palabra,
y a escribir finalmente lo que pienso
para no olvidarme nunca de que existo.

© Antonio Urdiales ~ ® Enero 2009

jueves, 8 de enero de 2009

Se me ha perdido tu sueño




















Entre la tarde y la aurora,
amparado en el silencio,
en un recodo del lecho
o en una arruga del alma,
se me ha perdido tu sueño.

O en el canto del riachuelo
que salta de roca en roca
y baña mis sentimientos
para lavarles la cara,
se perdió tal vez tu sueño.

Acaso cayó entre el polvo
el que envuelve a los recuerdos
o en el rocío evaporado
voló cabalgando al viento
y fue en busca otro sueño.

O pudo ver reflejadas,
en el espejo del tiempo,
las nieves de su silencio,
y en busca de primaveras,
es que se marchó tu sueño

Quizá el velo de su cuerpo
anhelaba otras caricias
para encender nuevos fuegos
donde consumir sus ansias
y renacer nuevo sueño.

Tal vez se hallara cansado
de ser sólo un dulce sueño,
y aunque quisiera encontrarlo
y decirle que lo siento,
no puedo, no tengo sueño.



© Antonio Urdiales ~ ® Enero 1999