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viernes, 15 de mayo de 2009

¿Quién no se soñó poeta?















¿Quién,
tras olas cáusticas de hastío,
no abandonó el timón de los aullidos,
recogió palabras al ocaso
y navegando al pairo del silencio
no se perdió tras las sombras
en la calma chicha de un suspiro?

¿Quién,
infectado de ausencias cotidianas
no acudió por urgencias a la noche,
traspasó el umbral de sus misterios
y a la nostalgia callada,
que siempre está de guardia,
no suplicó, tal vez, una palabra amable?

¿Quién,
amparado en lo efímero del tiempo
no vistió de sonrisas su regreso
atusó los cabellos a la espera
y sobreviviendo su muerte prematura
no se mordió la pena a dentelladas
para callar su derrota frente al mundo?

¿Quién,
ciego de buscar en las tinieblas
no agarró el bastón de la botella
se sumergió en la ciénaga de las sombras
y hastiado de escribirse en soledades,
no tomó la pluma y de un plumazo
escribió silencio y puso fin a su poema?

¿Quién, en fin, no se soñó poeta en algún momento?


© Antonio Urdiales ~ Julio 2008