miércoles, 18 de enero de 2012

En el norte beduino de mi brújula


 

 

 

 

 




 
Por más que tus cañones furibundos
me horaden a andanadas la memoria
no cavaré trincheras que me oculten
ni rendiré al olvido mis palabras
sin defender hasta el último verbo mi estandarte,
porque en la fragua donde alienta mi esperanza
jamás  forjé almas de cántaro
y siempre mantuve un sueño inalcanzable
con su brillo incandescente refulgiendo
en el norte beduino de mi brújula.

 

Voy a luchar contigo sin cuartel,
y romperé, sin más, cada tregua que propongas,
hasta arrancarte de mí o tú me arranques,
que nunca fue papel mojado mi entereza
ni frente a ti mis manos serán jamás de barro,
que sin miedo a los terrones de la vida
siempre me he asido  fuerte y recio
al vértigo impenetrable  del arado riguroso,
intentando horadar los surcos rectos y profundos,
siempre con el horizonte como meta
persiguiendo sin descanso eso que algunos,
casi siempre los que mandan, llaman utopía.

 

Te enfrentaré cada aurora y cada ocaso
y velaré mis carencias por si aumentan,
tutelaré cada rostro conocido, cada recuerdo, cada beso,
mimaré cada metáfora, cada verso,
y me tragaré sin temerte cada angustia
que no me iré de aquí, traidor Alzheimer,
sin presentarte batalla hasta mi último silencio.


 
 
© Antonio Urdiales Camacho ~ 2010


 

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