sábado, 21 de febrero de 2009

Buenos días, tristeza














Cuando la luna se esconde
se recoge el silencio de las sombras
que han lamido los aullidos de los perros.


Casi sin estruendo,
musitando apenas,
gemidos de un poema inacabado,
derrumban 
                    agotados 
                                      los cimientos
que sostuvieron castillos en el aire
y me sirvo la última copa de amargura.

Corsario de sueños imposibles,
el sol del amanecer despeja
los restos del naufragio del delirio
y transborda a su bajel de realidades
el cofre cicatero de un tesoro
repleto de miserias cotidianas.


Derrotadas,
las ilusiones rompen esclusas
y desbordan una lágrima furtiva
que resbala lenta hasta la copa.


Se aprietan los dientes hasta la queja del crujido,
se espantan los quebrantos de las dudas
y la mirada desafía retadora el horizonte.


Temblorosa,
la rutina toma la copa
y la vida,
ardiente de soledad,
se traga en su lánguida miseria
la lágrima y la amargura.


Buenos días, tristeza.


© Antonio Urdiales Camacho ~ ® Marzo 2003

jueves, 5 de febrero de 2009

Cinismo existencial















Porque en la abstracta telogía de las palabras
vivir y morir son verbos tan parejos
que se conjugan siempre al mismo tiempo,
dejaré la soga o el disparo a los cobardes
y el salto mortal desde el puente a los herejes,
enterraré, sin inmutarme apenas,
en el santuario concurrido de la ausencia,
el miedo ancestral a los sepulcros
y me iré suicidando poco a poco hasta mi noche,
sudando a fuego lento el día a día.


Que no es otra cosa la vida
que un suicidio ejecutado por entregas
donde caben unos pocos regocijos
y, como contrapunto, todos los tormentos.


© Antonio Urdiales Camacho ~ ® Octubre 2008

Esos malditos bastardos

      Ved que entenderme es muy sencillo, basta con saber que hay veces que las palomas del tiempo me sobrevuelan nosta...