
Porque en la abstracta telogía de las palabras
vivir y morir son verbos tan parejos
que se conjugan siempre al mismo tiempo,
dejaré la soga o el disparo a los cobardes
y el salto mortal desde el puente a los herejes,
enterraré, sin inmutarme apenas,
en el santuario concurrido de la ausencia,
el miedo ancestral a los sepulcros
y me iré suicidando poco a poco hasta mi noche,
sudando a fuego lento el día a día.
Que no es otra cosa la vida
que un suicidio ejecutado por entregas
donde caben unos pocos regocijos
y, como contrapunto, todos los tormentos.
© Antonio Urdiales Camacho ~ ® Octubre 2008
vivir y morir son verbos tan parejos
que se conjugan siempre al mismo tiempo,
dejaré la soga o el disparo a los cobardes
y el salto mortal desde el puente a los herejes,
enterraré, sin inmutarme apenas,
en el santuario concurrido de la ausencia,
el miedo ancestral a los sepulcros
y me iré suicidando poco a poco hasta mi noche,
sudando a fuego lento el día a día.
Que no es otra cosa la vida
que un suicidio ejecutado por entregas
donde caben unos pocos regocijos
y, como contrapunto, todos los tormentos.
© Antonio Urdiales Camacho ~ ® Octubre 2008