Mostrando entradas con la etiqueta metáfora. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta metáfora. Mostrar todas las entradas

domingo, 5 de febrero de 2012

Excepto amarte olvido tantas cosas






Ya sé mujer que una vez más
excepto amarte he olvidado tantas cosas
que merezco el tierno reproche que me ofreces, pero…


Qué le iba a hacer,
si como desertan con el primer sol de amanecida
los besos paganos de una noche trasnochada,
entre relámpagos fugaces de iluminada locura,
corroídos de tiempo y a hurtadillas
se me iban evadiendo los silencios
y con ese aroma sereno a pan recién horneado
las palabras comenzaban a alimentar mis manos…


Qué le iba a hacer,
si desde ese fondo que nunca nos muestran los espejos,
desde esa otra sombra sin rostro
donde se ocultan silentes los inversos
que acaban dándole sentido a la carne,
al cálido sol de la paz serena del estero,
arracimados entre la verde grama,
comenzaban a florecerle los verbos a mi pluma…


Qué le iba a hacer,
si desde ese ansia de tinta
que me hormiguea quisquillosa entre los dedos,
o desde este dolor de páginas aún no escritas
que me sacude las ternuras del ensueño,
o, tal vez, desde esta angustia de silencios que padezco,
ebrios de noche y luna amartelada
y aglomerados como en pateras de papel
se me hacían a la mar los versos,
mientras que entre los picos seráficos
de eclécticas palomas mensajeras
me llegaban aromas sutiles de metáforas
sometidas a la geometría definida de tu nombre.


Qué le iba a hacer, amor,
si como manantial en el desierto
palmerales de sueños perfilaban mi orografía
y los verbos como lava candente
emergían de la profundidad de mi subsuelo
hasta la nívea llanura del folio en blanco,
y en el impúdico escalofrío
de esa luna nueva que amanecía
se me había llenado de soles ardientes la noche
y embebido en la liturgia esta de amarte
las palabras me nacían a raudales
y no pude evitar soñar que era poeta.


Ya, ya sé mujer que, cada día,
excepto amarte, olvido tantas cosas…




© ~ Antonio Urdiales ~ 08 de Noviembre 2011

jueves, 13 de enero de 2011

Polifónico silencio



Siempre ha orbitado mi polifónico silencio
en el magma medular de mil metáforas
que sin punto de referencia en cada huella
emergen por la oscura chimenea del desvelo,
cuando el eco infinitesimal de mi voz muda,
renace tras la umbra cuántica de cada eclipse
y florece en la esencia piroclástica de un poema.

Así es como escribo,
sin manías ni artificios que engalanen mis carencias,
a veces, transitando el vuelo fugaz de una libélula,
otras, cabalgando tristezas por los flecos del abismo
y las más, profundizando hologramas de miserias,
pero siempre persiguiendo lo insondable,
alumbrado por la luz del sentimiento
y sin temor a las ardientes tormentas siderales,
ni a que mis barcos encallen derrotados
entre los dulces cánticos de sal de las sirenas.

Hay, es cierto, una tensión tectónica en mis singladuras
cuando alfarero de versos, con mis manos sobre el folio,
de barro telúrico moldeo cada sueño y le doy forma,
mientras el alma de la lluvia me late en el costado
y empujado por cáusticos vientos de entereza
un fuego sideral incendia las sombras de mis dudas
y me recorre irreverente las arterias.

© Antonio Urdiales ~ Enero 2011

A VECES

    A veces, sólo a veces, entre los brazos nerviosos de la espera, mientras surfeo soledades por las áridas dunas de mis pesadillas...