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domingo, 21 de marzo de 2010

Hoy no (Poema para el Día Mundial de la Poesía)




Cualquier día de estos callarán mis versos,
pero todavía no.

Porque hoy supuran los verbos sin misterios
por el filo de mi lengua crotaliana,
y el miedo repelente y los lamentos
se esconden aún más lejos todavía
de la distancia que impone la estrategia
de ese tiro de piedra que se enfrenta valeroso
a la mirada asesina de las balas,
intentando impedir a pecho descubierto
que el ansia expansionista que atesora
el dios de los demonios con kipá,
les siga empujando hacia la nada
y que sus casas sigan sucumbiendo
entre los dientes de acero de bulldozers
que parieron los llantos excesivos
en el sombrío muro de las lamentaciones.

Tampoco callaré lo que otros callan
intentando excusar lo inexcusable
y aunque salten las alarmas de los templos
porque he robado las llaves al silencio
y he profanado la puerta de la celda
donde mantienen secuestrada a la palabra,
hablaré del apetito indefinible y enfermizo
de aquellos pederastas que amparados
en el poder del silencio de los claustros,
o en la oscura virtud de sus sotanas,
abusaron de forma sistemática y canalla
de multitud de niños inocentes en colegios
sin que el Papa o sus réprobos ministros
levanten la voz desde sus púlpitos
o excomulguen a nadie de los suyos.

Cualquier día callarán mis versos, sí,
pero todavía no.

© Antonio Urdiales ~ 21 Marzo 2010

viernes, 16 de enero de 2009

El Nuevo Holocausto















A veces
se me hace sumamente necesario
incrementarles las horas a mis días,
sacar mi timidez a la palestra
y llenar mis silencios de palabras caducadas
para intentar llamar a las cosas por su nombre.

Pero es difícil,
sobre todo cuando por el gueto de Gaza
se pasea el lúgubre fantasma de Guernika
y los buitres metálicos
de un Sión con kipá y genocida
convierten su estrella de seis puntas en una cruz gamada
y escupen su fuego letal sobre civiles
mientras danzan su particular danza de la muerte
y siembran su hedor apocalíptico por doquier.

Judea aplica drásticamente
lo que aprendió de Hitler
pero esta vez en carne palestina,
y hace renacer un nuevo Holocausto
tras el estallido letal de cada bomba,
y recrea en las escuelas infantiles
el macabro horror de los hornos crematorios
mientras tiñe las ruinas con sangre inocente
que mana aún cálida
de los cuerpos de los niños desmembrados.

Gaza y su miseria embargada,
herida mortalmente de silencio,
desangra su heroísmo en vano
porque queda demasiado lejos
del fariseísmo inoperante
de los cómodos despachos de la ONU,
de un Norte -con perdón- harto de sopas
de un Spielberg que enmudece estas listas.

A veces, sí, la angustia me impele a no callarme
para aliviar el fuego de mis lágrimas,
a enarbolar la bandera del pido la paz y la palabra,
y a escribir finalmente lo que pienso
para no olvidarme nunca de que existo.

© Antonio Urdiales ~ ® Enero 2009

A VECES

    A veces, sólo a veces, entre los brazos nerviosos de la espera, mientras surfeo soledades por las áridas dunas de mis pesadillas...