viernes 15 de mayo de 2009

¿Quién no se soñó poeta?














¿Quién,
tras olas cáusticas de hastío,
no abandonó el timón de los aullidos,
recogió palabras al ocaso
y navegando al pairo del silencio
no se perdió tras las sombras
en la calma chicha de un suspiro?

¿Quién,
infectado de ausencias cotidianas
no acudió por urgencias a la noche,
traspasó el umbral de sus misterios
y a la nostalgia callada,
que siempre está de guardia,
no suplicó, tal vez, una palabra amable?

¿Quién,
amparado en lo efímero del tiempo
no vistió de sonrisas su regreso
atusó los cabellos a la espera
y sobreviviendo su muerte prematura
no se mordió la pena a dentelladas
para callar su derrota frente al mundo?

¿Quién,
ciego de buscar en las tinieblas
no agarró el bastón de la botella
se sumergió en la ciénaga de las sombras
y hastiado de escribirse en soledades,
no tomó la pluma y de un plumazo
escribió silencio y puso fin a su poema?

¿Quién, en fin, no se soñó poeta en algún momento?


© Antonio Urdiales ~ Julio 2008

sábado 4 de abril de 2009

Qué lejos quedaba la sonrisa


De sentimiento a sentimiento
como dardos impregnados de veneno
volaban sin descanso los insultos
intentando derribar las murallas del contrario.

De pronto, en parábola perfecta,
le llegó el primero. Sobre un ojo.
Fue el que abrió una grieta en sus defensas
y vistió de luto riguroso su arrebato.
Bastardos de los celos y la ira,
implacables cirujanos de su arrojo,
fueron cayendo uno tras otro,
hasta extirpar poco a poco su entereza
y barrenar la fuerza de su instinto.

Entre borrascas de alcohol,
disculpas mendigadas y perdones concedidos,
hubo tantas tormentas cada año
y eclipsaron el sol a tantos días,
que su miseria acabó acostumbrándose
a un cruento genocidio de promesas,
a esconder el temor en su mirada,
al estruendo del puño en pleno rostro,
al eléctrico escozor de la piel tras cada cintarazo
o al lúgubre crujido del zapato contra el hueso.

Sólo el pavor a las irascibles consecuencias
y la sumisa moral educativa
inseminada en colegios religiosos,
lograron que no aireara al mundo
el amargo dolor de su fracaso
y aprendiera a arrebujarse en su defensa
intentando que los golpes dejaran menos marca,
sin encontrar jamás una válvula de escape.

Qué lejos quedaba la sonrisa
de aquella fotografía donde vestía de blanco
y cuánto odiaba ahora aquel momento.

La felicidad es una utopía inalcanzable,
se repetía día tras día,
olvidando en su ceguera que el horizonte
no acababa en el umbral de su puerta
y que sólo un paso más allá
hay siempre un tren esperando
con parada obligada en la estación Esperanza.

Y cuando quiso reaccionar ya fue tarde,
llevaba asimilado hasta la médula
el mordisco de la muerte en cada golpe,
el espanto de los lirios en el rostro,
el pavor atravesando las pestañas,
y la sangre gritando a borbotones
su cálido y húmedo escalofrío
por los huecos de veinte cuchilladas.

Ni siquiera alcanzó a oír
el seco sonido de la muerte
al golpear la acera con su rostro.


© A.U.C. ~ Octubre 2008

domingo 22 de marzo de 2009

Orquídea juvenil
















Cierra los ojos para no ver tras el espejo
la desnudez que encierra su congoja.

Caprichoso error que cometió Natura
le aprisiona el alma en un abrazo
que le oprime brutal hasta el aliento,
le acuchilla con dudas la conciencia
y le atrapa indeleble los sentidos.

Flor andrógina en el jardín de Venus
es orquídea nacida en el de Lesbos
que derrama sin mesura sus colores
porque anhela beber el rocío ardiente
del suave terciopelo de las rosas.

Como sombra desprendida de su ente,
se camufla en noches de aquelarre
imitando el fulgor de los cometas,
mientras persigue el encanto fluorescente
de la luz fugaz de las luciérnagas.

Enclaustrada en el misterio que le agobia,
rebusca sin descanso otros infiernos
donde agotar el fuego que rebosa
el volcán de sus curvas perfiladas,
que agonizan ahítas de deseo,
soñando posesiones homogéneas.

Mas languidece expectante en el ensueño
y como el lago abrazado por la niebla
se consume en la espera taciturna
de que un pincel de sol le pinte azules
que hechicen el vuelo sutil de la libélula
y la atraigan a beber en sus riberas.


© Antonio Urdiales ~ Abril 2002

miércoles 4 de marzo de 2009

A pesar de esas curvas sinuosas

















A pesar de esas curvas sinuosas
que, sugerentes, invitan al abrazo;
de ese brillo aceitoso de tu piel
que refleja, como un sueño irremediable,
la sombra atardecida de mis ansias…

A pesar de esa pose de abandono
que sofoca el sopor de los sentidos
y estimula al amoroso roce,
a la caricia dulce de unos dedos
que hagan ascender por tus quejidos
eternos vuelos de tenues mariposas…

A pesar de esos duendes que te habitan
y de esa levedad de tu cintura
que busca el acomodo de mis brazos,
o de esa dejadez, de esa desidia,
con las que ahíta de lujuria exhibes
la obscena desnudez del santuario,
donde el eco se evade melodioso
en orgasmos de notas imposibles…

En esta noche eclipsada de angustia,
no rasgaré la armonía del silencio,
ni te daré mi abrazo milonguero,
ni danzarán mis dedos vagabundos
por la escala de trastes de tu mástil,
amada guitarra mía, hasta que el alba
se beba sorbo a sorbo mi tristeza.


© Antonio Urdiales Camacho ~ ® Marzo 2006

sábado 21 de febrero de 2009

Buenos días, tristeza














Cuando la luna se esconde
se recoge el silencio de las sombras
que han lamido los aullidos de los perros.

Casi sin estruendo,
musitando apenas,
gemidos de un poema inacabado,
derrumban 
agotados
los cimientos
que sostuvieron castillos en el aire
y me sirvo la última copa de amargura.

Corsario de sueños imposibles,
el sol del amanecer despeja
los restos del naufragio del delirio
y transborda a su bajel de realidades
el cofre cicatero de un tesoro
repleto de miserias cotidianas.

Derrotadas,
las ilusiones rompen esclusas
y desbordan una lágrima furtiva
que resbala lenta hasta la copa.

Se aprietan los dientes hasta la queja del crujido,
se espantan los quebrantos de las dudas
y la mirada desafía retadora el horizonte.

Temblorosa,
la rutina toma la copa
y la vida,
ardiente de soledad,
se traga en su lánguida miseria
la lágrima y la amargura.

Buenos días, tristeza.


© Antonio Urdiales Camacho ~ ® Marzo 2003


jueves 5 de febrero de 2009

Cinismo existencial















Porque en la abstracta telogía de las palabras
vivir y morir son verbos tan parejos
que se conjugan siempre al mismo tiempo,
dejaré la soga o el disparo a los cobardes
y el salto mortal desde el puente a los herejes,
enterraré, sin inmutarme apenas,
en el santuario concurrido de la ausencia,
el miedo ancestral a los sepulcros
y me iré suicidando poco a poco hasta mi noche,
sudando a fuego lento el día a día.

Que no es otra cosa la vida
que un suicidio ejecutado por entregas
donde caben unos pocos regocijos
y, como contrapunto, todos los tormentos.

© Antonio Urdiales Camacho ~ ® Octubre 2008

jueves 22 de enero de 2009

Para mi victoria sin laurel, o tu derrota














Se te había quedado ciega la cordura,
y en tu victoria sin laurel
o en mi derrota,
ya no hallabas espacio para el tiempo
ni corazón para otra puñalada.

Y así
ensangrentado aún de palabras,
para no barrenar en tus dolores
rendí mi sufrimiento a tus miserias,
envainé
en la tímida sombra de un suspiro
los verbos que a tu pecho destinaba,
y abatido
como un jirón de nube
en el cárdeno viento del ocaso,
para mi victoria sin laurel
o tu derrota,
te obsequié todo el campo de batalla.

© Antonio Urdiales Camacho ~ ® Agosto 2006

lunes 19 de enero de 2009

Dónde la palabra















De nuevo amanece en silencio mi mañana
pero dónde
dónde la palabra.

Dónde la voz sin par de los poetas,
dónde los hombres,
dónde las naciones,
mientras las huestes de Sión
se bañan impunes
en la sangre aún caliente
de casi quinientos niños asesinados

Decidme en qué organismos
o en qué despachos
dirigidos por ineptos vestidos de Armani ,
o en qué casa blanca con derecho a veto,
y por qué oscuros intereses
la debilitada voz de Ban Ki Mun
se pierde como graznido de oca,
sin producir eco alguno.

Decidme dónde,
dónde la paz de una sonrisa infantil en Gaza
o en qué Mar Muerto se pierden las lágrimas
del llanto de todas las madres del mundo
que no logran apagar el fuego
de la ira terrible del sionismo.
Decidme dónde,
dónde la palabra,
dónde…
dónde...

© Antonio Urdiales ~ ® Enero 2009

viernes 16 de enero de 2009

El Nuevo Holocausto















A veces
se me hace sumamente necesario
incrementarles las horas a mis días,
sacar mi timidez a la palestra
y llenar mis silencios de palabras caducadas
para intentar llamar a las cosas por su nombre.

Pero es difícil,
sobre todo cuando por el gueto de Gaza
se pasea el lúgubre fantasma de Guernika
y los buitres metálicos
de un Sión con kipá y genocida
convierten su estrella de seis puntas en una cruz gamada
y escupen su fuego letal sobre civiles
mientras danzan su particular danza de la muerte
y siembran su hedor apocalíptico por doquier.

Judea aplica drásticamente
lo que aprendió de Hitler
pero esta vez en carne palestina,
y hace renacer un nuevo Holocausto
tras el estallido letal de cada bomba,
y recrea
en las escuelas infantiles
el macabro horror de los hornos crematorios
mientras tiñe las ruinas con sangre inocente
que mana aún cálida
de los cuerpos de los niños desmembrados.

Gaza y su miseria embargada,
herida mortalmente de silencio,
desangra su heroísmo en vano
porque queda demasiado lejos
del fariseísmo inoperante
de los cómodos despachos de la ONU,
de un Norte -con perdón- harto de sopas
de un Spielberg que enmudece estas listas.

A veces, sí, la angustia me impele a no callarme
para aliviar el fuego de mis lágrimas,
a enarbolar la bandera del pido la paz y la palabra,
y a escribir finalmente lo que pienso
para no olvidarme nunca de que existo.

© Antonio Urdiales ~ ® Enero 2009

jueves 8 de enero de 2009

Se me ha perdido tu sueño




















Entre la tarde y la aurora,
amparado en el silencio,
en un recodo del lecho
o en una arruga del alma,
se me ha perdido tu sueño.

O en el canto del riachuelo
que salta de roca en roca
y baña mis sentimientos
para lavarles la cara,
se perdió tal vez tu sueño.

Acaso cayó entre el polvo
el que envuelve a los recuerdos
o en el rocío evaporado
voló cabalgando al viento
y fue en busca otro sueño.

O pudo ver reflejadas,
en el espejo del tiempo,
las nieves de su silencio,
y en busca de primaveras,
es que se marchó tu sueño

Quizá el velo de su cuerpo
anhelaba otras caricias
para encender nuevos fuegos
donde consumir sus ansias
y renacer nuevo sueño.

Tal vez se hallara cansado
de ser sólo un dulce sueño,
y aunque quisiera encontrarlo
y decirle que lo siento,
no puedo, no tengo sueño.



© Antonio Urdiales ~ ® Enero 1999

jueves 18 de diciembre de 2008

¡FELICES FIESTAS NAVIDEÑAS! (En clave de humor y resaltando tópicos)




















Una de mis dos neuronas
se ha negado a funcionar.
Los quería felicitar
estas Fiestas sabrosonas,
por el champán y el caviar,
y una que dice que nones
y la otra que se me queja,
me dice que ella está vieja
y de todos los “marrones”
se libra la otra “pendeja”.

Así que, lo siento amigos,
pocas luces que uno tiene,
el 2009 que viene,
mis neuronas como un higo,
y no es por falta de higiene
que las lavo con alcohol,
a diario, varias veces,
incluso, a veces, con creces,
y las dejo como un sol,
¡que se dejen de memeces!

Y es que se quejan de vicio,
que siempre están regañando
y yo ya me estoy hartando
de sentir el estropicio,
que forman de cuando en cuando.

Así que yo, a lo que iba…
Sí... pues... quería desearles
¡que pasen muy buenas fiestas!
Y que se gasten en éstas
-no pretendo influenciarles-
cada uno lo que quiera...
Y a ese cuñado payaso
que tenemos, pues ni caso,
y si es la suegra o la nuera...
-que de una a otra hay un paso-
pues, como todos los años,
a callarse, que la cena
luego después se envenena
y en las tripas te hace daño,
y en lugar de... “hacer faena”,
-como dicen los taurinos-
pasamos, como cretinos,
solos, la noche en el baño.
Y así siempre, año tras año,
como el anterior, amigos.

Y tu mujer que te dice:
¡Si no hubieras bebido tanto!
y no... que ahora... ya ves
¡con dos palmos de narices!
Ya es que ni de mes en mes...
y ya no recuerdo cuando
"lo hicimos" la última vez...

Y tú, con dolor de tripa,
y es que el champán era malo,
¡como el bueno cuesta caro!...
y estaba caliente... ¡coño!
que la suegra, por ahorrar
para ir a tintarse el moño,
ni un Euro quiere gastar
en comprar un frigorífico,
y a este le tiene que atar
con una cuerda la puerta
para que pueda enfriar.

Y el asado estaba duro,
y las pastas muy grasientas,
y la suegra, muy contenta
tras el “éxito” obtenido
con el cordero y el vino,
reparte después los puros...
¡Más secos que un ojo tuerto!
y te dice: ¿Otra copita?

Y el suegro -el pobre- te mira
cual cordero degollado,
como está siempre callado
porque si habla le dicen:
Tú, cállate, fulano
que tú, de eso no entiendes.
Por eso el hombre comprende
por lo que estamos pasando...
¡cualquiera se atreve a hablar!
y, por eso, él.... sólo mira
como diciendo... ¡anda, hombre!
por un sacrificio más...

Tú estás por decir que no,
porque el güisqui es peleón,
mas... tu mujer que te mira,
como miran las mujeres
cuando de veras te miran,
y tú sientes... que te mueres...
que ya te suenan las tripas…

Pero al ver esa mirada
y escucharle a la cuñada
como le dice a la hermana:

No, si nos dará la cena
el día de Nochebuena.
Seguro que ya ha bebido
en el bar con los amigos,
porque con ellos sí bebe…
Si hasta me han dicho que tiene
en el bar un reservado
donde acude de tapado,
vete tú a saber por qué…
Mas… no quiero decir nada,
que no me gusta pinchar

Y tu mujer que contesta:
Qué cosas tienes, mujer,
¡Si me entero que algún día
se me va con otra tía,
todo lo que tiene de hombre,
que es más bien poco que mucho,
se lo corto y para el chucho.

Ya no hay nada que te asombre
y le dices a la suegra...
Bueno... pero poquito... que luego...
Y aquí es dónde salta el cuñado
–ese gordo y colorado
que sólo piensa en tragar–
¡Es que luego se emborracha,
como no está acostumbrado!
Y tú sonríes por fuera,
más por dentro estás pensando
¿se creerá que hace gracia
este tío tan pesado?

Más... ya me he vuelto a revirar
y esto ya se está alargando
sin que haya podido hablar
de mis deseos para ustedes.

Deseo que “vuesas mercedes”
tengan a bien disculpar
si me desvié del tema,
y es que llega Nochebuena
y les quería desear,
que tengan muy buena cena,
eso sí, en plan familiar,
y... ¡que se olviden de penas!,
que el 2009 ya llega
y seguro que vendrá
repleto de cosas buenas.

Paz, amor, felicidad,
son cosas que los desea,
de corazón, de verdad,
de esta sencilla manera,
tan larga como sincera,
un buen amigo de ustedes
que les admira y les quiere...
Antonio Urdiales… ¡Ya está!


© Antonio Urdiales ~ ® Diciembre 2008

viernes 12 de diciembre de 2008

Quiero que estallen mis silencios















Quiero que estallen mis silencios esta noche,
como estalla un volcán, en fuego vivo,
y con grito ronco romper el eco de la aurora,
para decirle al mundo que aún no he muerto.

Que, aunque vencido por tu ausencia
hibernaba abrazado un instante a mis angustias
hoy, por fin, algo quebró mi cobardía
y aquel sueño que perdí, de un aroma femenino,
ha quedado enterrado, finalmente,
bajo el polvo del camino recorrido.

Por las vidas no vividas que aún me quedan,
alzo mi copa y brindo jubiloso,
para beberme hasta las heces la alegría
que embriague las arrugas que en el alma llevo.

Comenzaré de nuevo a cabalgar los vientos
y cruzaré veloz de parte a parte
el rio de las nostalgias sin mojarme;
le robaré a la mañana su luz y su perfume,
saquearé al ocaso su paz y sus colores,
y exprimiré la locura desbocada de la noche.

Quiero atrapar desde el presente, sin distancias,
el humanismo en la ceguera de mi pluma,
desterrar como argumento la violencia,
y reencarnarme en la memoria del futuro.

Quiero amar de nuevo, hasta que salten
mis venas impulsadas por la sangre,
sentir de la vida su fragancia,
abrasarme en el volcán de mis pasiones,
y gozar, rebosando lava hirviente,
en los valles de las diosas descaradas

Buscaré la paz de una mirada amiga,
de un gesto fiel, de un beso tierno,
y atravesará mi sombra la luz de los espejos,
hasta encontrar el calor de una sonrisa amable.

Quiero exprimir la vida, hasta asfixiarla,
hasta sentir como saltan los goznes de las puertas
que me impiden mirar y ver que ocurre,
cuando agotada ya la tinta del tintero,
muera en el silencio de mi pluma,
y me pierda en la espiral del infinito.

© Antonio Urdiales ~ ® Diciembre 2000

lunes 8 de diciembre de 2008

Y yo aquí, intentando lavar mi conciencia


















Dicen
los que de esto saben y entienden
que por el sur los verbos
se conjugan siempre en subjuntivo
y que el modo imperativo
es el que ondea por este norte insolidario.

Que la miseria huye de la noche de ese sur
a veces intentando escapar de odios genocidas
inducidos por algún iluminado cargado de medallas
pero siempre sangrando puñaladas rígidas de hambre
y que desesperada se juega la vida al todo o nada
navegando océanos de angustia
hacinada en pateras o en cayucos caducados
pero que el mar, ese implacable negociante,
se cobra siempre su cumplido porcentaje.

Otros, buena gente, dicen
que nada suena tan terrible
como el eco del disparo de un AK47
entre las manos de un niño combatiente
poco más alto que aquél,
pero tal vez haya un ruido aún peor
el que hace la bala disparada desde un AK47
al golpear brutalmente
la cabeza de un niño combatiente.

Hay quien dice también
que por los basureros de las grandes urbes de este norte
abundan ratas tan enormes y niños tan pequeños
que a veces se los confunde escarbando entre la basura
y que sólo se los distingue
por las cicatrices de los profundos cortes
que estos se producen mientras rebuscan su sustento,
o por la oscura piel curtida en suciedades,
o el silencio profundo anidado en su mirada inquisitiva.
Pero nadie dice nada
de esas otras ratas que habitan un despacho inalcanzable
reyes Midas que prostituyen lo divino para decidir sobre lo humano
capaces en su ansia de poder y de riqueza
de generar cualquier holocausto que les rente un beneficio

Otros, gente creyente,
dan gracias a su dios por tener de todo
y lavan su conciencia con agua bendita
y golpes de pecho,
y piden rezando en las iglesias por los pobres
y pagan el peaje para tener vía libre hacia el cielo
encendiendo velas
a la más milagrosa de las imágenes
y son felices pensando que todo está bajo control
porque nada escapa a la mirada del todopoedroso.
Pero los dioses, parece ser
que también padecen su norte y su sur,
y bastante tienen
con ir clasificando las almas de los muertos
que genera nuestra ambición y nuestro odio
para que ninguna del pecaminoso sur
se les cuele en su santificado norte.

Y yo, aquí,
en esta mañana de lluvia intermitente,
como todos, intentando lavar mi conciencia.

© Antonio Urdiales ~ ® Diciembre 2008


jueves 4 de diciembre de 2008

Hoy la soledad














Hoy la soledad es tronco naufragado
donde cavan galerías las larvas de la ausencia
y cincela epitafios el olvido.

Qué lejos se oye el eco de los pasos que partieron
y como crujen los zapatos que regresan
por estas callejuelas empedradas de tristeza
que descienden entre alientos a catacumbas caducadas
y neones que añoran los malvas del ocaso
hasta el andén de los pasos vencidos
donde, mochila de esperanza al hombro,
se aguarda siempre un tren que nunca llega
y un sueño pasea su impotencia
como el sol por las callejuelas de Fez el Bali,
perdido por laberintos de recuerdos.

Comenzar de nuevo sería necesario, al menos
para dejar de saltar en cada precipicio
intentando alcanzar la luz de tu prehistoria
y acabar entre sábanas revueltas
abrazado a las nauseas de la nada,
o volver a sentir otra vez
la brisa de diciembre en pleno rostro
sin tener que regresar la mirada hacia ese nunca
que tras el eco sombrío de un silbido
se tragaron las fauces de la tierra.

© Antonio Urdiales ~ ® Diciembre 2008